Fundada en 2009, la compañía belga Karyatides es el resultado del encuentro entre Karine Birgé y Marie Delhaye, después de sus estudios en el Conservatorio de Arte Dramático de Lieja. Pero la historia comenzó realmente cuando se tropezaron con Agnès Limbos, de la compañía Gare Centrale, y con todo un mundo de objetos reciclados, de soles refulgentes de papel, de paisajes "tallados" con harina, de elementos oxidados convertidos en escenografías deslumbrantes... Un universo visual y poético donde el actor narra a través de los objetos, donde el mundo al completo se puede encontrar sobre una mesa. Así comenzó Karyatides a crear sus espectáculos de marionetas, como Le Destin, donde explora diversas posibilidades plásticas y la metafísica que ofrece el papel de aluminio. Sus montajes están dirigidos a todas las edades.
Madame Bovary es una suerte de frágil y preciosa joya de espectáculo surgida de la adaptación de la novela de Flaubert, punto de referencia del realismo literario, al teatro de figura. El espectador se encontrará ante una platea de teatro casi liliputiense en el que cada elemento sugiere un lugar, un estado de ánimo. Todo ello tratado con suma delicadeza, una destreza plausible y un equilibrio entre el respeto a la obra original y su adaptación al momento actual. Emma, la protagonista, es hija de un rico granjero normando. Se crió en un convento y se ha pasado la vida leyendo novelas e idealizando su existencia como si se tratara de un sueño. Pero la vida no es tan romántica como en las fábulas. Casada con un médico rural aburrido y sin ambición, que no le presta atención, comenzará a coquetear con Rodolphe Boulanger, un don Juan que la convertirá en su amante. Su huida juntos fracasa y Emma cae enferma, de modo que su marido la lleva a la ópera de Rouen, donde se encuentra con León Dipuis, pronto el nuevo amante de Emma, que acabará abandonándola. Desesperada por las deudas contraídas y por sus fracasos amorosos, decide acabar con su vida tomándose arsénico en polvo mientras su marido muere por decepción amorosa, por la pena moral al descubrir la verdadera personalidad de Emma. Un novela que no es sino una crítica a la sociedad burguesa del XIX.
Karyatides ha añadido una pizca de irreverencia, convirtiendo al primer amante en roquero, pero haciendo que cada situación se desarrolle con poesía: una poesía que nace de unos objetos dignos de una casa de muñecas, con personajes creados con siluetas de cartón en miniatura, y que se acrecienta gracias a una gran cantidad de hallazgos dramatúrgicos y escénicos que contribuyen a crear la atmósfera de un libro tridimensional que el público estuviera hojeando. Emma Bovary es un Don Quijote en femenino, y la compañía belga ha pretendido en este montaje mostrar la vida sin el maquillaje de las ilusiones fáciles, la libertad de forma adecuada, sin caer en el victimismo de uno mismo y de los demás y reafirmando la capacidad del ser humano para pensar y soñar por sí solo.
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