El casament d’en Terregada habla de una Barcelona que ya no existe, la de los bajos fondos de principios del siglo XX. De hecho, la acción –si se puede llamar así– consiste en la orgía delirante de la celebración de la boda de Terregada con la puta Patanda, la continuación de la farra por las calles de Barcelona y la culminación apoteósica en un chiringuito de la playa del Morrot, frente a Montjuïc. Terregada, un personaje transversal que recorre gran parte de los textos de Vallmitjana, protagoniza esta pieza y se convierte en un personaje de gran dimensión dramática y modernidad, un personaje que vive desplazado de la realidad, en una especie de delirio que lo lleva a ir explicándose sin parar para que no se venga abajo todo lo que lo rodea.
Juli Vallmitjana rescata un catalán genuino, al borde del abismo, brillante y soez a la vez, y nos regala, en El casament d’en Terregada, un retablo magnífico del mundo gitano de los bajos fondos.
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