Un viejo lobo ha venido a la ciudad, no se sabe lo que busca pero la gente está asustada. Los periódicos y las noticias le presentan como el último de una raza maldita y peligrosa. Todo el mundo cree haberlo visto, algunos, saltando una tapia, a otros, les falta el gato. Y sin duda es culpa del Lobo. Una niña, dice haber perdido su abrigo rojo, otros, que sus aullidos han roto los cristales de su edificio y disparado las alarmas de los coches. Y sin duda es culpa del Lobo. Todos creen haber visto en su ventana, esos ojos terroríficos, esas orejas, esa boca, esos dientes...
Sin embargo nuestro héroe está en un pequeño bar, apoyado en la barra contando cuentos de lobos.
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